
Después de tratar de autoconvencerme baratamente
de lo que ya sabía a ciencia cierta,
Hoy despierto
con mi cuerpo retorcido en angustia,
con el abrigo fantasmal de la nada cubriéndome
y el eterno vacío existencial que insiste en no abandonarme.
Ya no quiero más de estos cuentos que no duermen...
Están tatuados en mis paredes
como marcas en la obsidiana.
Mañana saldrá el sol
y me curaré este ardor con fuego...
A partir de ahora,
tendrá que buscar una escalera
el que quiera llegar a mí.
Lo juro.
"...mírame pronto
antes que en un descuido
me vuelva otro..."
-Benedetti-







